Sonidos grises y opacos pertenecen a la violencia,
verdes voces, claras y puras a la esperanza,
colores negros y oscuros pertenecen a la matanza,
nada tiene que ver esto con la tolerancia.
Debajo de cada vestimenta hay un hombre,
debajo de cada velo una mujer,
me cago en los gobernantes del poder
que matan por que si en su nombre.
Un niño cristiano no es mas que otro en ningún lado,
las lágrimas saben amargas en cualquier continente,
los niños que mueren despedazados, les son indiferentes
basta ya de derramar sangre por cualquier lado.
Me cago en Bush, en Blair y en Putin,
en los estados alterados que provocan la violencia,
en los bastardos que ignoran la inocencia
que llegue de una vez por todas el puto fin.
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