Serán dos o tres musas las que me inspiran,
en las noches que escribo poesía,
tus suspiros que agradecen mi cortesía,
con besos que hasta la madrugada se estiran.
De ti dependa lo que escriba,
cuando apoye el bolígrafo en el papel
tu desnuda y yo en la torre de Babel,
te observare desde arriba.
Una copa de vino tinto y una rosa te daré,
de por medio, la mesa donde escribo,
de frente las miradas que recibo,
pero se que por ti no matare.
Sobre las siete, las musas se han marchado,
demás esta decir que fue sincera mi escritura,
me dolería que dijeras que esto es basura,
porque esa noche yo estuve inspirado.