Oh, ven a mi
elévate, elévame.
Sé mi pedestal.
Seré tu perdición.
Caminas sobre campos de espinas,
yo te curare las heridas.
Pájaros heridos no se resignan a perder altura,
no me resigno a perderte,
como un peregrino, no resigna su fe.
Vuela en tu estado de gracia.
Me quedare con los pies en el barro.
Pierdete en los bosques de incertidumbre,
mi reflejo en las húmedas hojas,
serán el vigía de tu cuerpo desnudo.
Te sentaras en la orilla,
beberás de mis calamitosas dudas.
Racimos de esperanzas tendré en mis manos.
Te daré mi naturaleza
te encuentres o te pierdas en mi.